MERINDAD DE SOTOSCUEVA
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¿QUIÉNES SOMOS?

 

Desde el siglo III, la Comarca las Merindades forma parte de la región cántabra, que se extendía desde Asturias (río Ribadesella) hasta los Pirineos, llegando por el Sur hasta Amaya, y con el río Ebro como frontera hasta tierras riojanas.

Entre finales del VIII e inicios del IX, hacia las montañas del norte de Burgos, que se llamaba entonces Bardulia o las Bardulias, llega una corriente migratoria que propicia la creación de una zona de frontera contra los ataques que los cordobeses (los musulmanes) llevaban a cabo remontando el curso del río Ebro. Ha comenzado la repoblación de las tierras que pronto van a configurar el condado de Castilla.

Aprovechando momentos de debilidad, por luchas internas, del emirato de Córdoba; multitud de grupos de gente van a atravesar la cordillera Cantábrica, hacia unos territorios en los que no existe ningún tipo de organización. Vienen agricultores con sus aperos y ganaderos con su ganado, realizan presuras de terrenos, restauran iglesias y recuperan molinos. Es bajo la influencia del reino astur, pero los movimientos migratorios son patrocinados por abades y familias más o menos poderosas. Surgen pueblos, que son protegidos desde fortificaciones (castillos) en alturas dominantes. Y la situación del territorio no será tranquila; sin ayuda alguna del lejano reino asturiano, son varias las aceifas musulmanas que van a tener que soportar.

Transcurrido un cuarto del siglo IX, la Comarca las Merindades queda habitada por una mezcla de cántabros, vascones y población autóctona descendiente de autrigones, várdulos y caristios. Gente originalmente hispana, poco romanizada y aún menos germanizada, que poco a poco va a dar lugar a un núcleo de poder con tradiciones y características propias: aparece el vasallaje libre hacia un protector y la justicia consuetudinaria.

 

En La Muela (Dulla) hubo un campamento romano, durante las Guerras Cántabras.