ERMITA DE SAN VICENTE MÁRTIR DE VALDEBODRES
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APROXIMACIÓN HISTÓRICA

 

Al sur de la Merindad de Sotoscueva, en el páramo de Romazo, dominándolo desde un promontorio rocoso, se encuentra la Ermita de San Vicente. Hasta la primavera de 2006, cuando se la salvó de la ruina total, sólo se mantenía en pie el ábside con su bóveda de un cuarto de cañón de piedra de toba. Propiedad de los seis pueblos del Partido de Valdebodres (Ahedo de Linares, Cogullos, Nela, Linares, Quintanilla de Valdebodres y Sobrepeña); en su entorno, hasta finales del siglo XIX, se celebraban dos romerías, una el 22 de enero, día de San Vicente Mártir, que se acabó trasladando al 30 de Diciembre, y otra el 25 de abril (San Marcos).

 

Estratégicamente situada en una concurrencia de caminos hacia Villarcayo, está en el camino que en línea recta une esta localidad con la Ermita de San Bernabé, pasando por la Ermita de San Bartolomé. De un románico rural, más bien pobre, se abandonó a mediados del siglo pasado. La imagen del santo, sostiene la palma del martirio con una mano y en la otra una nave medieval. (Este detalle, hace que este San Vicente sea, entre los varios mártires que llevaban dicho nombre, el diácono de Zaragoza que rigió la diócesis a la muerte de San Valerio, siglo III, y que decapitado en Valencia en el año 304, fue arrojado al mar).

 

El origen de los seis pueblos del valle de Valdebodres (lugares de la hoz, en terminología del Becerro de las Behetrías, haciendo inequívoca referencia a la angostura existente saliendo de Quintanilla de Valdebodres hacia Puentedey) es común; con toda probabilidad un monasterio en el término conocido hoy con el nombre de SANTELDI, a unos 400 metros del núcleo urbano de Sobrepeña, en la carretera a Quintanilla Valdebodres (en el Libro Becerro de las Behetrías se dice que la behetría de Sobrepeña tenía en el monte un monasterio, ya despoblado). Este mismo origen explica el mucho terreno comunal, en términos relativos, que tienen; por el que ya en 1352 pagaban al rey, en común, un impuesto de ciento treinta maravedíes.

 

Mientras a Villarcayo o a Medina se fue andando o a caballo, se pasó por la Ermita.  Después de muchos siglos siendo así, llegó el cambio; llegó el tren y el automóvil, y cambiaron los itinerarios. La gente de los pueblos de Valdebodres dejó de encontrarse junto a la Ermita, se acabaron las romerías, se abandonó la Ermita, y comenzó su ruina.  Primero fue la desaparición del archivo, luego las tejas ...   Después fue establo para la siesta de  veredas de bueyes y vacas, y de rebaños de ovejas, ¡y con el santo aún allí!; hasta que a mediados de los sesenta, cuatro mujeres de Sobrepeña lo rescataron, y en insólita procesión, de la que fui testigo con unos diez años, lo trasladaron a la Ermita de Nuestra Señora de la Paz. En 1995, los vecinos de Sobrepeña, reconstruyeron en el pueblo el arco, inicialmente de entrada, que una posterior ampliación lo dejó como interior.

 

El 24 de Septiembre de 2006, los pueblos de Valdebodres volvieron a la Ermita en romería. El Párroco de Sotoscueva comentó que se le había entregado un libro de actas de reuniones, que abarca el período 1750 - 1835. En dicho libro, se llama a la Ermita, San Vicente de Rumazo.